Integración de la igualdad de género, la discapacidad e inclusión social a la Economía Circular

Este artículo de Cristina Cortinas[1] forma parte de una serie que busca impulsar la autosostenibilidad comunitaria con base en el diseño e implementación de modelos de economía circular que respondan a las realidades que caracterizan a las diversas localidades y regiones del territorio nacional, basados en la protección de los derechos de las personas y la conservación y restauración de los recursos naturales como parte de un ambiente sano.[2]

En esta ocasión, para poner en perspectiva la situación en México de la equidad de género, así como de las personas con capacidades diferentes e informalidad en el empleo, se mencionarán algunos de los hallazgos realizados al respecto en países de América Latina y el Caribe (ALC), así como en algunas entidades del país.

Situación de la Mujer en América Latina y el Caribe

Una región en transición hacia una economía circular sostenible e inclusiva

De acuerdo con lo reportado por la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe),[3] América Latina y el Caribe enfrenta desafíos estructurales persistentes que han limitado su desarrollo económico. La pandemia del Covid-19 y las crecientes tensiones geopolíticas han agravado este escenario, profundizando la baja productividad, la fragilidad de los sistemas de protección social y las debilidades institucionales. El modelo de desarrollo predominante, basado en la extracción de recursos naturales y la agroindustria orientada a la exportación, tiende a priorizar los intereses económicos de corto plazo, relegando los impactos sociales y medioambientales. La fuerte dependencia de la región respecto de las cadenas de valor globales también ha expuesto su vulnerabilidad frente a crisis externas.

Actualmente, menos del 1% de las materias primas procesadas en la región se reciclan (Circle Economy 2023). Algunos países como Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay han avanzado con planes y estrategias nacionales, sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de enfoques aislados y carecen de una visión regional integrada que articule los pilares social, económico y ambiental de la sostenibilidad.

El proyecto tiene como objetivo apoyar a la CEPAL en el fortalecimiento de capacidades técnicas e institucionales, con el fin de que países miembros seleccionados puedan avanzar en la implementación exitosa de modelos de economía circular que sean inclusivos, respetuosos con el clima y los recursos naturales.

El proyecto promueve un enfoque intersectorial, multiactor y regional, que articula políticas públicas, cooperación técnica y creación de conocimiento aplicado. A través del trabajo conjunto con la CEPAL, se busca acompañar a los países en su transición de una economía lineal a una circular, integrando de forma equilibrada las dimensiones económica, social, ambiental y de género, y fomentando la innovación, el diálogo y el aprendizaje entre pares. 

Áreas de trabajo 

Estrategias de economía circular: mediante la formulación de recomendaciones sobre principios, elementos y procesos clave para el desarrollo y fortalecimiento de estrategias nacionales y subnacionales, incorporando dimensiones económicas, sociales, ambientales y climáticas.

Instrumentos regulatorios, financieros y de incentivos: a través de recomendaciones para países miembros sobre incentivos y herramientas fiscales y financieras, organización de diálogos regionales para el aprendizaje entre pares y apoyo técnico en el diseño de instrumentos.

Soluciones de economía circular para cadenas de valor y clústeres productivos: mediante el apoyo a clústeres productivos en cadenas de valor seleccionadas de la región para el desarrollo y escalamiento de soluciones de economía circular que integren enfoques de género.

Colombia y México avanzan en economía circular y enfoque de género

Las iniciativas de articulación productiva (IAP) de Colombia y México son parte de los diez clústeres de América Latina y el Caribe que reciben asistencia técnica especializada de la CEPAL para integrar la economía circular y el enfoque de género en sus sectores productivos.[4]

¿Qué clústeres de México participan en el programa? 

México cuenta con dos IAP seleccionadas dentro de la convocatoria: 

Clúster de la Industria Automotriz de Coahuila

Coahuila es uno de los principales polos de producción automotriz de México. La consultora de CEPAL, Juanita Duque, visitó al clúster con el objetivo de impulsar la Plataforma de Economía Circular de Coahuila, actualmente en fase de construcción.

Esta plataforma busca:

  1. Promover la eficiencia operativa en el sector.
  2. Reducir desperdicios en la cadena productiva.
  3. Fortalecer estrategias ambientales mediante una nueva dinámica entre empresas ancla y proveedores.

Durante la visita se sostuvieron reuniones con empresas ancla del sector automotriz para identificar oportunidades de valor compartido, así como también con la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila para alinear la plataforma con la agenda estatal de sustentabilidad.

 Los próximos pasos del clúster en esta materia será la implementación gradual de la Plataforma y medición de resultados en eficiencia y reducción de desperdicios.

Sistema de Economía Circular de Querétaro

También acompañado por la consultora Juanita Duque, el Sistema de Economía Circular de Querétaro trabajó en cuatro ejes estratégicos: 

  1. Fortalecimiento de acciones ya implementadas.
  2. Análisis de casos reales de empresas participantes y el valor generado en sus operaciones.
  3. Identificación de oportunidades para escalar e innovar estrategias circulares.
  4. Integración del enfoque de equidad de género como habilitador del desarrollo económico.

Repensando la economía circular: integrando la igualdad de género, la discapacidad y la inclusión social

Para abordar este tema se plantearán algunos de los aspectos sobresalientes publicados en inglés por la CEPAL[5]; la traducción en español está disponible en la siguiente liga[6].

En el Prólogo de este documento de la CEPAL se informa lo siguiente de gran relevancia para el propósito que se persigue:

La XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe se celebra en un momento crucial para nuestra región, transcurridos tres años desde la adopción del Compromiso de Buenos Aires y desde que nuestros países debatieran sobre la importancia de la sociedad del cuidado como horizonte para impulsar una “recuperación transformadora”, tal y como se denominó en aquel momento, tras las crisis múltiples que caracterizaron el período de la pandemia. Este tiempo ha servido para profundizar y consolidar esa propuesta, y, en 2025, nos reunimos en la Ciudad de México con el propósito de promover las transformaciones políticas, económicas, sociales, culturales y ambientales urgentes para alcanzar la sociedad del cuidado.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha insistido en que los países de América Latina y el Caribe enfrentan tres trampas de desarrollo:

  1. una de baja capacidad para crecer;
  2. otra de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social; y
  3. una tercera de bajas capacidades institucionales y de gobernanza poco efectiva.

Estas trampas se entrelazan con una crisis prolongada de los cuidados, donde la organización social injusta del trabajo de cuidados afecta de manera desproporcionada a las mujeres y agrava las desigualdades de género.

A esto se suman cambios demográficos, tecnológicos, climáticos y geopolíticos que reconfiguran nuestras sociedades y plantean nuevos desafíos, a la par que brindan nuevas oportunidades para situar las políticas de cuidado y la igualdad de género en el eje de un nuevo estilo de desarrollo.

 A tal fin, debemos plantearnos las siguientes preguntas:

  • ¿qué pasos hay que dar para alcanzar la sociedad del cuidado?
  • ¿cuáles son las transformaciones indispensables en múltiples ámbitos? y
  • ¿cómo se puede movilizar el financiamiento necesario?

El reconocimiento del cuidado como una necesidad a lo largo de todo el ciclo vital, como un derecho y como un trabajo que dinamiza la economía, nos obliga a replantearnos el modelo de desarrollo.

La sociedad del cuidado sitúa en el centro la sostenibilidad de la vida y reconoce la interdependencia entre las personas, el medio ambiente y el desarrollo socioeconómico.  

Las políticas de cuidado constituyen un mecanismo fundamental para reorganizar los cuidados para lograr una mayor corresponsabilidad social y de género, y, en consecuencia, reducir las desigualdades estructurales que hoy afectan a las mujeres.

Al mismo tiempo, estas políticas representan una estrategia de inversión con alto retorno social y económico, ya que dinamizan un sector con enorme potencial para generar empleo de calidad y posibilitar una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, lo cual consolida su autonomía económica.

Nuestra mirada debe ser necesariamente prospectiva. Las transformaciones económicas y productivas, los desafíos territoriales y de sostenibilidad ambiental, las crecientes necesidades de cuidados de largo plazo ante el envejecimiento poblacional, y los retos que plantea la movilidad humana demandan respuestas innovadoras y que integren y transformen la política y nuestras sociedades desde la perspectiva de género y del cuidado. 

Avanzar hacia la sociedad del cuidado requiere un profundo cambio de paradigma que articule diversas dimensiones interconectadas. Necesitamos fortalecer el diálogo social y la economía política para construir consensos capaces de sostener las transformaciones necesarias. Asimismo, es fundamental establecer una gobernanza e institucionalidad sólidas para las políticas de cuidado. En este sentido, los mecanismos para el adelanto de las mujeres desempeñan un papel crucial en la transversalización de la perspectiva de género.

Por tanto, para superar los patrones patriarcales discriminatorios, resulta indispensable promover un cambio cultural que favorezca la valoración y redistribución del trabajo de cuidados.

La movilización de recursos financieros adecuados, aun en un contexto de espacios fiscales limitados, se debe entender como una inversión estratégica con retornos múltiples.

Es preciso romper el silencio estadístico mediante sistemas de información robustos que midan el valor del trabajo de cuidados y permitan evaluar las políticas implementadas. América Latina y el Caribe cuenta con un acervo inestimable de políticas, acuerdos y experiencias en materia de cuidados.

La Agenda Regional de Género, una construcción colectiva con casi medio siglo de historia, nos ofrece principios orientadores para diseñar políticas de cuidado con perspectiva de género, intercultural, interseccional y territorial. Debemos valorar y potenciar esta riqueza regional.

Nos encontramos ante una oportunidad política sin precedentes. El cuidado ha pasado a ocupar un lugar central en los debates internacionales tras la pandemia, al tiempo que las tendencias demográficas y epidemiológicas, y los impactos del cambio climático, apuntan a un aumento sostenido en la demanda de cuidados.  

Las resoluciones recientes en foros multilaterales y el creciente reconocimiento normativo del derecho al cuidado abren posibilidades para impulsar transformaciones estructurales.

Hemos de aprovechar este momento favorable para consolidar compromisos y forjar las alianzas necesarias. La sociedad del cuidado es un horizonte a nuestro alcance si movilizamos los recursos apropiados y reconocemos la interdependencia entre el bienestar individual, colectivo y ambiental como base de un desarrollo verdaderamente sostenible e inclusivo.

Es el momento de redoblar esfuerzos. Es tiempo de acelerar el paso hacia la igualdad sustantiva e impulsar la sociedad del cuidado como horizonte de nuestro rumbo colectivo. Las acciones de hoy son semillas de esperanza. La consecución de este objetivo exige acción colectiva intergeneracional, junto con inversiones estratégicas, políticas públicas y cooperación regional. El impulso a la sociedad del cuidado no solo transforma las economías y sociedades, además reafirma nuestro compromiso inquebrantable con la creación de un futuro más productivo, inclusivo y sostenible.

El análisis que se presenta en este documento de la CEPAL convoca a actuar con sentido de urgencia y propone estrategias para avanzar hacia la sociedad del cuidado y alcanzar la igualdad sustantiva de género. Asimismo, se analizan los “cómo”, es decir los elementos clave para promover la transformación, como:

  • la gobernanza y la institucionalidad,
  • la economía política y el diálogo social,
  • el cambio cultural,
  • las estadísticas y
  • el financiamiento.

Economía Circular: Una Herramienta para la Inclusión

El siguiente relato describe como en Chiapas se ha gestado un proceso para impulsar la economía circular comunitaria, regenerativa, cero residuos a disposición final que conlleva el riesgo de contaminación terrestre y marina, que ha culminado en la creación de redes con un enfoque inclusivo.

Cabe señalar que, según la Comisión para la Cooperación Ambiental de Norte América (CCA), la basura marina daña los ecosistemas y acaba con organismos marinos, lo que supone una amenaza para nuestro abasto de alimentos, el turismo, la industria pesquera y nuestras economías. Canadá, Estados Unidos y México son importantes generadores de basura marina de origen terrestre. Los desechos comunes, de todos los días, resultantes de los bienes que consumimos, lo mismo en sitios costeros que en asentamientos tierra adentro, conforman la mayor parte de la basura que genera contaminación en nuestros cursos de agua y océanos. Con los recursos provistos por los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México, la Comisión para la CCA emprendió trabajos encaminados a propiciar la participación de comunidades locales en la instrumentación de acciones locales de bajo requerimiento tecnológico para reducir y evitar que los residuos lleguen al océano.[7]

Fue así que Chiapa de Corzo, Chiapas, en nuestro país (al igual que Tijuana en Baja California), fue elegido por la CCA para desarrollar un proyecto que involucró la instalación de dispositivos de intercepción de desechos flotantes en el Río Chiquito, un afluente que desemboca en el río Grijalva y aguas arriba del Parque Nacional Cañón del Sumidero. Para asegurar la efectividad de la iniciativa, como parte del proyecto se instruyó a los habitantes locales en la recolección y clasificación de los residuos utilizando herramientas como el Rastreador de basura marina (metodología de ciencia ciudadana), que permitió determinar la cantidad y composición de los residuos (particularmente plásticos) que se abandonan a cielo abierto y van a parar al río y de ahí al mar. El proyecto fue ejecutado por la Fundación Cristina Cortinas y la Agencia Centro, quienes propusieron incorporar en el mismo un seminario presencial sobre el tema de la economía circular, a fin de que el “Plan de Acción para Reducir la Basura Plástica Marina con Acciones Locales Consistentes con la Economía Circular en Chiapa de Corzo” con el que concluyó contuviera medidas para impulsar la economía circular comunitaria regenerativa, social y solidaria, cero residuos a disposición final.[8]

Para dar seguimiento a la implementación del Plan de Acción[9] se integró una Red por un Chiapa de Corzo y un Mar sin basura de carácter intersectorial, que posteriormente dio lugar a la conformación de una Red Por un Chiapas Circular e Inclusivo, que se dio a conocer mediante la organización de un seminario virtual en 2025 en el que varios de sus integrantes dieron a conocer sus actividades consistentes con los principios y prácticas de la economía circular.

En el seminario virtual organizado por la Red, Ángel Joziel Román, Subcoordinador para la Atención de Personas con Discapacidad del Ayuntamiento de San Cristobal de las Casas e integrante de la Red Por un Chiapas Circular e Inclusivo, explicó como por medio de dicha coordinación se buscan crear oportunidades de trabajo para las personas que tienen algún tipo de capacidad diferente y sus familiares que los cuidan; lo que, entre otros, es uno de los propósitos de la Red.[10]

El Lic. Román dio a conocer las siguientes estadísticas sobre el número de personas con capacidades diferentes que forman parte de la población:

A nivel mundial: 1,100 millones, en México 21 millones, Chiapas: 700 mil; San Cristóbal: 24 mil, Tuxtla: 127 mil, Chiapa de Corzo: 17 mil, Comitán: 25 mil, Tapachula: 53 mil, Berriozabal: 10 mil, Ocozocuautla: 14 mil y Chicoasen: 810.

En este contexto, se busca por medio de la economía circular lograr lo siguiente:
  1. Incluir a personas con discapacidad y/o sus familiares.
  2. Invertir en capacitación y ajustes.
  3. Mayores oportunidades de financiamiento y visibilización.
  4. Respeto a los derechos y a la naturaleza por igual.

Propuesta de reglamentación de la inclusión de personas recicladoras de base y reciclaje inclusivo

Durante la presentación del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026 por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la representante del “Movimiento Nacional de Recicladores de Base de México” hizo entrega de un documento con sus recomendaciones para ser consideradas al reglamentar la Ley General de Economía Circular (LGEC) publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 19 de enero de 2026; las cuales se enumeran a continuación para dar cuenta de sus preocupaciones.

En dicha Ley por primera vez se introduce como términos jurídicos los conceptos de “Reciclador de Base” y “Reciclaje Inclusivo”, lo que es un gran avance. No obstante, dicha organización considera que: Las personas recicladoras de base no son un grupo vulnerable más al que hay que proteger. Son un actor económico distinto -el eslabón más importante de la cadena de recuperación de materiales- que opera sin reconocimiento, sin derechos y sin retribución justa. El Reglamento debe codificar esta realidad.

Las recomendaciones están organizadas en dos bloques:
 Recomendaciones de prioridad alta Recomendaciones complementarias
1.        Criterios de acreditación de reciclador de base

2.        Requisitos mínimos del Reciclaje Inclusivo

3.        Recicladores como Organismos Coordinadores

4.        Registro Nacional (censo vivo)

5.        Crédito de Reciclaje Inclusivo

6.        Convocatoria en acuerdos REP

7.        Plan de transición en rellenos sanitarios

8.        Gradualidad diferenciada

9.        Capítulo de fomento al RI

10.  Pago por servicio ambiental

11.  Coordinación SEMARNAT-STPS

12.  Protección frente a importación de residuos

13.  Precios base para organizaciones de recicladores de base

1.        Contratación preferente en convenios municipales

2.        Directorio público en Plataforma Nacional

3.        Instrumentos económicos estatales

4.        Recicladores como población prioritaria municipal

5.        Criterios de perspectiva de RI

6.        Precios de referencia y transparencia

7.        Operacionalizar reconocer y visibilizar

8.        Campañas contra estigmatización

9.        Prácticas de RI ciudadanas

10.  Acceso a seguridad social vía registro

 

 

 

[1] La responsabilidad del contenido de este artículo es solo de su autora presidenta de la Fundación Cristina Cortinas. Para mayor información consultar: www.cristinacortinas.org  y www.fundacionccortinas.org

[2] Disponibles gratuitamente en la sección de archivos recientes en la página: www.cristinacortinas.org y en el Blog de la página: www.fundacionccortinas.org

[3] CEPAL (2024). Promoviendo la economía circular en América Latina y el Caribe. https://www.cepal.org/es/proyectos/promoviendo-la-economia-circular-america-latina-caribe

[4] CEPAL (2026). Colombia y México avanzan en economía circular y enfoque de género con el programa «Transforma tu IAP» de CEPAL. https://www.cepal.org/es/notas/colombia-mexico-avanzan-economia-circular-enfoque-genero-programa-transforma-tu-iap-cepal

[5] CEPAL. Rethinking Circular Economy: Integrating Gender Equality, Disability and Social Inclusion. https://repositorio.cepal.org/entities/publication/78297995-e141-47fc-a41f-b1c93ed2b502

[6] https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/2c9ee999-8446-4de0-8d31-c21a2532b974/content. José Manuel Salazar-Xirinachs. (2024). Repensar, reimaginar, transformar: los “qué” y los “cómo” para avanzar hacia un modelo de desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible

[7] Instantánea de la basura en Chiapa de Corzo. (2023). https://www.cec.org/wp-content/uploads/chiapa-de-corzo-litter-snapshot_es.pdf

[8] Pilot Cities. https://www.laststoptheocean.com/pilotCities

[9] Disponible en la Sección Archivos Recientes de la página: www.cristinacortinas.org

[10] Redes/Facebook: Coordinación Municipal para la Atención de Personas con Discapacidad SCLC

Foto: Alberto Nava